El 25 aniversario del Festival de Newport en la Casa Blanca con el Presidente Carter, 18 de junio de 1978

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Hace un tiempo tuve ocasión de leer un emotivo y acertado discurso sobre la música de jazz y su importancia en la cultura estadounidense, escrito por el entonces presidente Jimmy Carter, con motivo de un Festival organizado en la Casa Blanca.

Me gustó mucho, pues Carter definía de forma precisa qué características eran las más destacables en este género musical, cómo enlazaba estas características con rasgos muy importantes y arraigados en los Estados Unidos , así como la relevancia que tuvo el jazz para eliminar barreras racistas a lo largo del Siglo XX. Pensé que se trataba de un discurso digno de ser recordado.

Esto hizo que comenzara a investigar sobre este Festival, una historia en sí mismo. No sólo por las múltiples anécdotas que pueden contarse, sino por cómo se estructuró y organizó, reflejando la propia historia de este género musical. Es una historia sobre la Historia del jazz.

Justo esta semana, el 1 de octubre, Jimmy Carter cumplió años, nada más y nada menos que 93, así que qué mejor momento para hacer un pequeño homenaje en vida a este ilustre personaje, quizás no tan mediático como otros presidentes de los EE.UU. pero que, como el paso de los años ha demostrado, es un grandísimo tipo. Por tanto, hoy hablaremos de la celebración del 25 aniversario del Festival de Newport, en los jardines de la Casa Blanca, el 18 de junio de 1978, con el Sr. y la Sra. Carter.

La idea original fue de George Wein, organizador del famosísimo festival al aire libre que se celebrababa desde 1954 primero en Newport, Rhode Island, y más tarde en Nueva York. Sorprendentemente, la propuesta de Wein fue aceptada por la Casa Blanca con facilidad, y en poco tiempo, ya se encontraba reunido con representantes de la Presidencia para ultimar los detalles.

No se trataba de la primera vez que músicos de jazz iban a tocar en la Casa Blanca. Durante el mandato de Nixon se celebraron el setenta cumpleaños de Duke Ellington y en muchas cenas se había invitado a cantantes como Ella Fitzgerald para amenizar la velada. Pero en este caso, Carter quiso aprovechar para hacer un digno homenaje al jazz como forma artística, a la música negra, y al Sur de este país, de donde él mismo era también oriundo.

Otra novedad es que el festival se celebró en el jardín, en donde se utilizaron largas mesas corridas, en plan campestre, para albergar a más de 600 invitados. La comida consistió básicamente en dos platos muy representativos de la comida criolla: Jambalaya y Pecan Pie  -pecan es un tipo de nuez-. En cuanto a la música, George Wein confeccionó una lista que incluía representantes de todas las épocas y estilos del jazz, representantes del blues, swing, bebop, y hasta del free jazz. Músicos con más de 90 años, como Eubie Blake y otros jóvenes como Chick Corea y Herbie Hancock, músicos con mucha tirada popular, como el guitarrista George Benson, y otros del “avant garde” más selecto, como el pianista Cecil Taylor.

Fue la mayor concentración de músicos de jazz de todos los tiempos. El programa incluía tanto actuaciones individuales, como combos de grandes intérpretes de todas las épocas. En la foto al margen puede leerse el programa completo.

El concierto estaba limitado a una hora y media, así que George Wein tuvo que esforzarse por coordinar a todos los músicos para que se ciñeran a los tiempos asignados de forma muy escrupulosa. En palabras de Wein, esto le preocupó especialmente teniendo en el elenco a Cecil Taylor, ejemplo de músico “avant garde”, pero hasta éste se adaptó a no pasarse de sus cinco minutos asignados. Además, entre los asistentes había muchos más músicos: Gerry Mulligan, Gil Evans, Charles Mingus, John Lewis, George Russell, Mercer Ellington, etc. lo que garantizaría una Jam Session prolongada, si esta se permitía. Miles Davis no acudió pues por aquellos años andaba en plena depresión y estaba recluido en su mansión.

MOMENTOS EMOTIVOS DE LA NOCHE

El discurso de Carter. Os dejo un enlace del mismo, completo, grabado durante el evento.

Jimmy Carter se presentó con vestimenta informal, muy simpático y relajado , charló con muchos músicos, a los que decía conocer y haberlos visto en algún concierto de joven, con su mujer. Comenzó su discurso diciendo que, para él, el jazz era la forma artística más representativa de EEUU. Además, destacaba su individualidad y la libertad de expresión, como las principales características que compartía con el pueblo americano, en un doble vertiente: “como expresión genuina, viva, agresiva e innovadora, por un lado; y como el modo más severo de autodisciplina, por el otro. Sin poner en peligro la calidad artística, es una eclosión del alma humana en forma de canción”.

Más adelante, como decía al principio, enfatizó la importancia que tuvo el jazz para romper las barreras del racismo, y luego, en un contrapunto hecho con humor, habló de la reputación de los músicos de jazz, jugando con el doble sentido, por la reputación artística que tenían pero también porque eran músicos que pasaban toda la noche por ahí, bebiendo y de juerga; aunque con el tiempo “ no sé muy bien si fue porque comenzaron a comportarse mejor, o porque el resto de la sociedad se puso a su nivel en lo que respecta a salir de juerga y beber” la música jazz llegó a alcanzar una alta distinción artística, tanto en EEUU como en Europa y el resto del mundo.

Terminó el discurso haciendo referencia a su propia experiencia como espectador, de joven en diversa ciudades del sur. Fue muy aplaudido.

 

Charles Mingus. En la presentación del programa, George Wein quiso agradecer especialmente su presencia a
Charles Mingus, pues éste acudió pese a encontrase en un estadio muy avanzado de su enfermedad, E.L.A., y estar postrado en su silla de ruedas. Wein pidió a todo el mundo que se levantara y le dedicara una ovación. Mingus, por petición expresa de Wein ,que quizás no estaba al corriente de la gravedad de su estado, quiso corresponder levantándose a su vez, pero no pudo, por más que lo intentó. Entonces, se puso a llorar. Jimmy Carter se acercó a abrazar al que había sido, paradójicamente, el músico más enérgico de la historia del jazz y que, ahora, no podía ni erguirse unos centímetros. Charles Mingus moriría meses más tarde, en México. Fue de hecho en esta velada donde Gerry Mulligan le habló de una curandera mexicana que hacía maravillas, y Mingus, desesperado, se fue para allá, para ya no regresar.

Cecil Taylor. Pese a tratarse de un músico muy perfeccionista, y no fácil de entender, la actuación de este pianista fue especialmente sobresaliente. Al terminar, quiso escabullirse por la parte de atrás el jardín, pero el Presidente, y tras él, todos sus guardaespaldas, se acercó expresamente para felicitarle, con muestras de agradecimiento eterno, y comparándolo con el gran pianista Horowitz.

Los Carter. George Wein se esmeró para que, entre los interpretes estuvieran los dos grandes Carter del jazz: Benny Carter, trompetista y compositor, director de big bands; y Ron Carter, el más prolífico contrabajista de todos los tiempos.

Lionel Hampton e Illinois Jacket. Pese a estar organizados en combos distintos, se juntaron al final del programa para tocar juntos el tema que les encumbró en 1939: “Flying Home”. Lo compuso el vibrafonista Hampton, pero se hizo famoso en las salas de baile por el solo del saxofonista”honker” Illinois Jacket. Dicen que fue tal el éxito que tuvieron entonces que el pobre Jacket acabó exhausto tras un año de tener que tocarlo TODAS LAS NOCHES. Quizás por eso dejó la banda al cabo de un año. Os dejo con esta versión de la banda sonora de la película “Malcolm X”, de Spike Lee, para mostrar todo el colorido y acción de los bailarines “Lindy Hoppers”. Se habla de que es el primer tema de “Rhythm & Blues” de la historia.

El gran Dizzy Gillespie. Uno de los aspectos más llamativos de esta fiesta es que, llegado el momento de la Jam Session, el Presidente decidió quedarse y disfrutar de la música toda la madrugada. No se encontraba especialmente cansado, y eso que el día anterior firmó en Panamá el Tratado por el que EEUU devolvía el Canal al estado centroamericano. Dizzy Gillespie estuvo ocurrente y divertido, y junto con el baterista Max Roach le propusieron salir al escenario a cantar un tema. Parece que era ya una hora muy gamberra, pero la grabación merece la pena: a continuación os dejo el video que muestra a Jimmy Carter, cantando el célebre tema de Gillespie “Salt Peanuts”.

Fue el colofón perfecto para esa noche y para el Presidente, llamado antes de iniciar su carrera política “el Rey del Cacahuete”. No podía acabar con mejor canción. ¡Feliz cumpleaños Sr. Carter!

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Javier Pérez-Nievas Montiel.

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