El Cabillón: la finca donde la ecología y la inserción laboral se dan la mano

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Esta es la tercera entrega de la serie “Indómitos Asturianos”. Tirando del hilo, vamos a visitar la finca que nutre de frutas y verduras al grupo de consumo Casa Azul y, por extensión, a las chicas de Lactamor: la Finca El Cabillón, una huerta ecológica que favorece la integración laboral y social de personas con discapacidad intelectual de la comarca.

“Trabajar aquí a ellos les supone lo que a cualquier otra persona: tener un trabajo, una ocupación, una responsabilidad, venir todos los días, compartir con los compañeros… Lo que pasa es que ellos lo tienen mucho más difícil, porque aquí estamos en una zona rural con poca industria y pocas posibilidades de encontrar un empleo”, explica Graciela Fernández, directora técnica y formadora de Finca El Cabillón.

Gracias a este proyecto, Lucía, Gloria, Jesús, Dolores o Mónica, entre otros y otras, contribuyen día a día a cultivar productos ecológicos como fabas, fresas, judías o tomates, mientras se sienten útiles a la comunidad. Desde el punto de vista económico, Finca El Cabillón es una iniciativa que apuesta por la venta directa y el trato cercano, dando la espalda con resolución y éxito a los grandes circuitos de comercialización.

De nuevo, nos alegra ver cómo un entorno rural abandera proyectos sociales y económicos encaminados a desarrollar estilos alternativos de vida.Y lo más importante: tanto los responsables de la finca como sus empleados trabajan contentos. Viven integrados en su entorno social y se dedican, aseguran, a lo que más les realiza como personas.

“Es un trabajo que me encanta, disfruto muchísimo, no me imagino trabajando en otra cosa. Tienes que tener amor al trabajo, amor a la tierra…y, eso, no me puedo imaginar trabajando en un sitio mejor”, asegura Graciela con una sonrisa en el rostro que impresiona. Un objetivo, sin duda, difícil de conseguir en la ciudad.

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