Hammond B3 o la importancia de llamarse Smith

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SMITH es el apellido más frecuente en EEUU. Según un censo publicado en Wikipedia, había en el 2014 más de 2,5 millones de Smiths, seguidos de Johnson ( 1,9), Williams ( 1,6) , Brown ( 1,5), y Martin ( 1,3).

En consecuencia, no debería mucho costarnos encontrar SMITHS en la época dorada del jazz, y así es: recuerdo seis, entre los grandes. Lo que es más casualidad es que de los seis: Willie (2), Jimmy, Lonnie (2) y Johnny , tres de ellos- o sea, un 50%- tocaran el mismo instrumento y que además éste no fuera uno de los más frecuentes en la música jazz. Si descartamos los dos Willies, uno el pianista de Stride fanfarrón Willie “the Lyon” Smith y el otro, uno de los grandes saxos altos de la Era del Swing; y uno de los Lonnies, Lonnie Liston, que es pianista; los otros tres todos tuvieron el Hammond B3 como instrumento con el que alcanzaron fama. Es decir, que no es que haya rebuscado entre el “Who is Who” para justificar la estadística, es que se trata de tres de los más grandes organistas de jazz. Ya es casualidad!

Y es que el Hammond B3 está hecho para los SMITHS y para la música negra en general: gospels, blues y jazz, claro está. Los órganos Hammond, órganos eléctricos- los primeros sintetizadores- se inventaron en 1935 para replicar, en tamaño portátil, los órganos de iglesia. Básicamente el B3 consta de dos teclados, uno para los acordes ( el de abajo) y otro, para los solos (el de arriba). Además tiene 9 barras deslizadoras, arriba, para jugar con los armónicos de cada nota, otras teclas para conseguir diversos efectos, como percusión, vibratos, etc; un pedal para el volumen, y otra serie de pedales, para la línea del contrabajo. Todo esto le confiere su primera gran característica: un solo instrumento se puede convertir en toda una base rítmica de una formación clásica: contrabajo, batería, y piano

Además, el B-3 suena a partir de un amplificador, de la marca Leslie, que es lo que le confiere su sonido tan peculiar. Y esto es su segunda gran característica: convierte en música negra todo lo que “se” toca. Permite lamentos, gemidos , gruñidos, exclamaciones, etc, etc. . Es un instrumento puro soul, puro blues, y ayudado por guitarra y batería, potencia el swing. Es un instrumento hipnótico. Es el “groove”, que uno no sabe lo que es hasta que un músico negro dice que lo hay.

En seguida atrajo la atención de muchos músicos, entre ellos Gershwin, quien si no hubiera muerto tan pronto quizá hubiera compuesto maravillas con uno. Fue también explorado por pianistas tan relevantes como Count Basie o Fats Waller, y posteriormente encontró músicos ya especializados como Jack McDuff, Bill Doggett y el que es considerado el precursor, Wild Bill Davis. Este músico fue el que introdujo el trío órgano-guitarra- batería, que es la formación más característica cuando hay un órgano de por medio. Insistimos: como el órgano acciona los sonidos del bajo con los pedales, no hace falta contrabajo, cosa absolutamente inusual en una formación de jazz.

Demos un repaso a los SMITHS que con el Hammond ha habido, de menor a mayor edad:

LONNIE “THE DOCTOR” SMITH ( 1942)

Imposible confundirse, pues Lonnie Smith acostumbra a ponerse turbante y vestimenta sij. Él dice que “por ninguna razón en particular”. Es una leyenda viva del jazz: ha sido nombrado TOP ORGANIST por la revista Downbeat en el periodo 2003-2014, lo que es un record. Comenzó tocando con George Benson, y alcanzó la fama por participar en el disco “Alligator Bogaloo” del saxofonista alto Lou Donaldson, que fue un bombazo de ventas en los finales 60, por la canción del mismo nombre.

Esta canción tuvo un proceso de creación de todo menos complejo. En palabras de Lou Donaldson: “Nos faltaban 3 minutos para completar el disco, y ya no sabíamos cómo rellenarlo. De repente, me salió el riff tan conocido de este tema, y el resto de la banda me siguió. Al final, es lo único que se vendió del disco”.

Os dejo el video de este tema, que es muy, muy conocido.

Por cierto, Lonnie debería revisar lo que de él se dice en Wikipedia, pues me parece que alguien le quiere mal….( Ver Personal Life de Wikipedia)

JOHNNY “HAMMOND” SMITH (1933-1997)

He oído que lo de “Hammond” se lo puso él, porque no le debía gustar que le llamaran por su nombre. Es el más funky de los tres sin duda, como atestigua esta canción que parece sacada de un álbum de Jamiroquai, (de hecho Jay Kay tuvo palabras de agradecimiento para Smith cuando sacó “When you gonna learn”). Es destacable también la actuación del baterista Harvey Mason.

“THE INCREDIBLE” JIMMY SMITH. ( 1928-2005)

Terminamos con el SMITH en mayúsculas, el más grande, el padre de todos los demás organistas de jazz que en el mundo ha habido. Jimmy se convirtió en un monstruo por su virtuosismo, aprovechando al máximo todas las posibilidades con sus dos manos y sus dos pies; por su sentido musical, muy influido por el soul y el blues pero también por el bebop, y por último, por su expresividad y carisma en el escenario.

Comenzó como pianista, pero en su juventud descubrió el Hammond y se retiró de los escenarios durante más de un año, para volver, y volver arrasando, en Atlantic City en 1955. Provocó un cataclismo en el panorama jazzístico de la época. Ponemos por ejemplo lo que de él dijo el cantante Babs Gonzales “Oí que se había presentado en un club de Atlantic City y que no le hacía falta batería, porque tenía a todos los baterías haciendo cola cada noche para tener la oportunidad de tocar con él. Decidí visitar la ciudad y descubrirlo por mí mismo…….Lo que escuché fue a un “cat” tocando 40 coros de “Sweet Georgia Brown” en un puro tempo“ Nashua” ( tribu india) y sin repetirse. Escuché sonidos estratosféricos, del futuro, nunca explorados en el órgano. Se suponía que tenía que ver a numerosos músicos aquella noche, pero no me moví: todos estábamos en el concierto de Jimmy aquella noche” (del libro “Hard Bop”, de David Rosenthal).

De Atlantic City pasó a Nueva York, donde, por comentarios de, entre otros, Babs Gonzales llamó poderosamente la atención de los fundadores del sello Blue Note, Alfred Lion y Frank Woolf, mientras tocaba en el Small´s de Harlem, a principios del 56: En palabras de Woolf: “Fue una noche impresionante. Un hombre convulsionando, con la cara retorcida, agazapado tras el órgano en aparente agonía, con sus dedos volando y sus pies bailando sobre los pedales. El aire se llenó de ondas musicales que no había oído nunca—-“ ( extraído también de “Hard Bop” de Rosenthal) . Como no podía ser de otra forma, Blue Note le contrató y en esta casa produjo numerosos discos, muchos de ellos grandes éxitos de venta en los finales de los 50 y los años 60.

Recomiendo los discos “Home Cookin’” y “Midnight Special”, ambos acompañado del gran guitarrista Keenny Burrell, y que son una delicia. También Blues Dot Com, su último disco, del 2002, para ver la fuerza con la que tocaba pese a sus más de setenta años.

Pero el tema que os dejo en el artículo es “The Sermon”, que es uno de mis favoritos, por varias razones.

Primero por el título, muy apropiado para prepararse a escuchar un blues de veinte minutos. En 1958 nadie hacía eso. Ni John Coltrane, que sólo años más tarde comenzó a interpretar temas interminables.

Segundo, porque Blue Note preparó para la ocasión un elenco sublime: Art Blakey ( baterista), Kenny Burrell (guitarra), Lee Morgan ( trompeta) Tina Brooks ( saxo tenor), y Lou Donaldson (saxo alto), así que cada uno de los solos son únicos. Me quedo con los de Lee Morgan y el segundo de los saxos, el último, de Lou Donaldson, que juega en su improvisación con guiños a muchas canciones, y sacando numerosos matices al sonido de su saxofón.

Como decía, Jimmy fue ejemplo para muchos organistas de hoy. Destacan Joey DeFrancesco, o Brian Charette, al que vi interpretar precisamente “Alligator Bogaloo” en el antiguo Café Berlín en el 2015, y para mostrar- por si hiciera falta- que con el Hammond no hay género, a la alemana Bárbara Dennerlein, que tiene una técnica de pies alucinante, como puede verse en este video .

Y concluimos con una frase de Lonnie Smith, muy apropiada para la ocasión, tras ver el video de Bárbara: “Puedes hacer sonar el Hammond B3 como cualquier otro instrumento, pero ningún instrumento suena como el Hammond B3”.

photo

Javier Pérez-Nievas Montiel.

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