Hasta Siempre, Ángel!!!

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Me parece mentira estar escribiendo esta entrada al blog. De una parte mis dedos se niegan a hacerlo, dejarme llevar por su impulso es dar un paso más a una certeza que ha roto algo dentro de mí. Ya no estás con nosotros, Ángel.Cuando hace 14 meses presentías que tu suerte correría en dirección contraria a la del resto de tus compañeros de Telemadrid no te deprimiste, y si lo hiciste, jamás nos lo demostraste.

Recuerdo cada día con nitidez aquella última noche como compañera tuya, en Telemadrid. Durante el incesante goteo de llamadas que íbamos recibiendo la madrugada del 11 de enero tú sólo te ocupabas de que todo el mundo estuviera bien, contento, sin pasar demasiado frío sobre aquellas losas descarnadas, sin que nadie estuviese sólo, sin alguien con quien hablar… aunque la noche invitara a la reflexión y la nostalgia.

Nunca evitaste un abrazo. Al contrario, ¡los regalabas por decenas fuera el día del año que fuera!. Cruzarse contigo por cualquier pasillo de Telemadrid era un timbrazo de alegría. Poco te importaba que hubiese un jefe cerca, que pudiera escuchar tu voz alta, musical, tintineante… ese sonido roto y alegre que sacaba de su ensimismamiento al más tímido. Inevitable dejarse abrazar por ti. No había excusas para echar a andar con prisa si eras tú el que interrumpías nuestros pasos. Siempre había algo que decir, siempre una pregunta por hacer. Jamás nadie se sintió molesto por tu cercanía, y prueba de ello es que hoy, todos andamos desolados, perdidos, con la cabeza llena de “por qués”. Nadie lo entiende. Nadie lo quiere creer, Ángel.

Y es que tú flotabas por encima de todo y de todos. Tú no sentías pudor de ser como eras. Tú sencillamente dabas más importancia a lo que más la tenía: la humanidad de tus prójimos en el trabajo, el calor de tus compañeros. Mirabas hacía nosotros y el haz de luz de tus dos ojos brillantes jamás nos atravesaba. Eso sí, penetraba firme en nuestras almas, y sin vacilar, nos sacabas una sonrisa.

Sólo los sabios como tú, sólo los seres humanos expertos en la vida, se atreven a no modular la voz aunque el entorno fuera hostil. Y lo era, lo sabías perfectamente. Lo sufrías igual que lo sufríamos el resto. Pero nunca te arrugaste.

De tu fuerza, de tu feliz mirada, de tus canciones, tus risas, tus bromas, quienes hemos estado a tu lado nos llevamos cargamento de sobra para afrontar nuestro camino. Diste a manos llenas y de toda esa generosidad sólo puede extraerse agradecimiento. Peleaste por lo tuyo y por los tuyos hasta el último minuto, dando lecciones de valor y sentimiento, porque nunca, querido Ángel, nunca te faltaron ni una cosa, ni la otra.

Llevaremos tu eterna sonrisa como estandarte, te tomamos el relevo, amigo Ángel. Descansa en Paz.

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