Los “Solutít” del jazz

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El asunto de los títulos de las canciones del jazz moderno -entendiendo como tal aquel que surgió a partir del ”bebop” en los 40- es muy peculiar; sin duda muy distinto a lo que estamos acostumbrados a ver en otros géneros musicales. En este artículo hablaremos de estos títulos y pondremos el foco en una especial categoría, que viene acompañada de un cierto toque ancestral y misterioso que la hace especialmente interesante.

Desde luego, hay una cosa cierta: también hay nombres de mujer, como en los demás. Pero, aparte de esto, es fácil encontrar las categorías que a continuación detallo, todas ellas fruto de, por un lado, la prodigalidad que las casas discográficas exigían en la creación, lo que ocasionaba que se pusiera el título sin mucho pensar, como por el ambiente cerrado, casi endogámico, en el que vivían y trabajaban los músicos. No solo se conocían, sino que actuaban juntos, según las necesidades de estas mismas discográficas, con un grado de movilidad impresionante. Si unimos a esto la necesidad de entenderse propia de un género con tanta improvisación , es fácil concluir que los músicos de jazz estaban condenados a admirarse:

1.- Canciones con títulos donde reinan las expresiones, los chascarrillos, o se menta a algún personajillo del ambiente jazzístico, que surgen justo en el momento de la creación. Y que solo entienden ellos. En esta categoría encontramos, por ejemplo, “Freddie Freeloader”, de Miles Davis, en referencia a algún listillo que aprovechaba las sesiones para tomarse unas copitas gratis; o “Well, You Needn´t”, de Thelonious Monk, con el que éste zanjaría alguna discusión; “Along came Betty”, en la que Benny Golson mentaba a alguna “carabina” que acompañaba en todo momento a la chica de sus sueños, o los deliciosos y alegres “This Here” y “Dat There”, del gran Bobby Timmons.

2.- Temas dedicados a otros músicos. Especialmente en homenaje por el fallecimiento de algún compañero. Aquí la lista es interminable. John Lewis, pianista del Modern Jazz Quartet escribió “Django” tras la muerte de Django Reinhardt, guitarrista de jazz francés; Charlie Mingus compuso “Goodbye Pork Pie Hat”, en homenaje a Lester Young, que usaba siempre un sombrero “pork pie”; o la espeluznante “So Long, Eric” por el saxofonista Eric Dolphy, fallecido prematuramente. Pero también se dedicaban canciones entre ellos: Coltrane le dedicó un blues a Elvin Jones, batería; y Sonny Rollins, a Philly Joe Jones, otro baterista. Miles a Coltrane, Coltrane a Sonny, y así…..

3.- Luego teníamos los juegos de palabras. El precursor, como siempre, Miles Davis. Su “miles” daba mucho
juego. “Miles Ahead” o la celebérrima “Milestones” : hito, meta, que le va al pelo. Por cierto, este tema fue grabado originalmente con los mencionados Philly Joe Jones a la batería, y Coltrane al saxo tenor. Milt Jackson, el vibrafonista líder de la Modern Jazz Quartet compuso “Bags´Groove” ( le llamaban Bags por las enormes bolsas que tenía bajo los ojos). Art Farmer, trompeta, recurrió al “Farmer´s Market”; y Art Pepper, al fácil “Pepper Steak”. Claro está, Thelonious tiene su “Blue Monk”.

4.- Finalmente están los que evocan lo ancestral, los años de esclavitud en los que, parece ser, los negros recurrían a diversas fórmulas para poder hablar entre ellos sin que se les entendiera. Entre ellas, invertir el orden de las letras en una palabra, o en un nombre. De nuevo hay que mencionar a Miles Davis, que compuso “Selim” y “ Sivad”. También al gran pianista Horace Silver, del que hablaremos en otra ocasión, con su “Ecaroh”; y a Johhny Lytle, también vibrafonista, que compuso otro “Selim” para su admirado Davis, con un arranque muy parecido al de “Milestones” . Antes, Dizzy Gillespie había escrito “Emanon” , es decir, “No name”.

Hay otro estándar compuesto por Davis, que nunca interpretó, llamado “Nardis”, del que originalmente se pensó en una inversión , pero parece que lo que Miles quería era imitar el acento sureño de Bill Evans, diciendo “AN ARTIST”. Casualidades de la vida, al final quien la incluyó en su repertorio, con éxito, fue el propio Evans. Entraría entonces en la categoría de “Juegos de Palabras”.

Hay una historia muy bonita detrás de “Eronel”, pieza incorrectamente atribuida a Thelonious Monk, compuesta por un músico musulmán, enamorado de una chica judía, Lenore, casada con un mafioso ( lo que no pase en Nueva York!!!) . Dicen que el músico invirtió el orden para evitar que el mafioso se enterara.

El propio Thelonious llevaba un anillazo en su mano, con la inscripción “ALWAYS KNOW”, en donde KNOW era la imagen especular de MONK.

Pero la más famosa e importante de todas es la compuesta por un fabuloso saxofonista, el de sonido más robusto con el tenor junto con Dexter Gordon, llamado Sonny Rollins. El tema se llama AIREGIN. Airegin es NIGERIA, el lugar de África del que procedían muchos de los esclavos que acabaron en Norteamérica. Si es cierto que estos retruécanos procedían de los tiempos de la esclavitud, qué mejor homenaje que hablar de África cuando lo utilizas. La pieza se convirtió en un estándar. Es un clásico del saxofonista del puente de Williamsburg ( Sonny Rollins se retiró de la música en una par de ocasiones, para perfeccionar su estilo. En estas ocasiones, era fácil encontrarselo ensayando en este puente, a la luz de la luna)

Con AIREGIN, además, se redondea la historia, pues su estreno se produjo en un disco para Prestige de Miles Davis, en el 57, en donde también intervienen otros músicos aquí mencionados como Milt JacKson; Horace Silver y Thelonious Monk, y el otro gran miembro de la Modern Jazz Quartet, Percy Heath. El mundo de los músicos de jazz era, efectivamente, muy pequeño.

 

 

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Javier Pérez-Nievas Montiel.

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