¡Mas veloces que el rayo!

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A lo largo de estas semanas hemos tenido ocasión de escuchar muchos temas que fueron compuestos sobre la marcha, nacidos de magnificas improvisaciones.

Hoy, sin embargo, vamos a hablar de canciones de jazz con una carga melódica significativa, muchas veces tan importante que uno pudiera pensar que hay un trabajo largo de composición detrás y que, sorprendentemente, arrastran la leyenda de haber sido, también, compuestas sobre la marcha, en pocos minutos. Compositores más rápidos que “Billy The KId”, nuestro Billy el Niño de las películas del oeste.

Veamos y escuchemos algunas de ellas, ordenadas de más a menos antigüedad.

“Mood Indigo” e “ In a sentimental Mood” , de Duke Ellington.

Duke Ellington tenía fama de “apropiarse” con mucha facilidad de frases o riffs de los miembros de su banda, o de cosas que oía por ahí. A partir de esa idea ”capturada” construía joyas que pasaron a la historia de la música. Si lo había escuchado de alguno de la banda, tenía la delicadeza de hacer que fueran ellos los que tuvieran todo el protagonismo en la interpretación , en forma de tácita compensación, en la que todos salían ganado. Si la inspiración le venía de otros sitios, a veces tenía que atender alguna demanda judicial que otra, que tampoco menoscabaron su prestigio.

Quizás por esto, para despistar al aficionado sobre la autoría real de una canción, es por lo que a Duke le gustaba construir leyendas entorno a cómo fueron compuestos sus grandes temas. Muchas de estas leyendas hablan de composiciones en tiempo record.

Contaba que, por ejemplo, “In a Sentimental Mood” fue compuesta durante un concierto en Durham ( Carolina del Norte) a altas horas de la noche, para resolver una disputa entre dos mujeres del público. Otras fuentes, según el historiador Ted Gioia, informan sin embargo de que se compuso a partir del material que le suministró el saxofonista Otto Hardwick durante una grabación.

Y con respecto a “Mood Indigo”, que es ciertamente una bellísima balada, muy espiritual, la leyenda dice que Duke la compuso en un cuarto de hora, mientras su madre le preparaba la cena; y justo antes de una retransmisión de radio, en la que la estrenó. Fue un éxito inmediato. Años más tarde, Barney Bigard, clarinetista, le demandó.

En los enlaces de hoy, vamos a poner los dos temas por ese mismo orden. En ambos podemos escuchar a Duke al piano contando con grandes colaboradores en forma de saxo tenor: John Coltrane, en el primero; y Coleman Hawkins, en el segundo. ¡Dos grandes versiones!.

“Lullaby for Birdland”, de George Shearing, 1952

Birdland era uno de los garitos más conocidos de la calle 52 de Nueva York, y desde el mismo se retransmitía un programa de radio muy famoso en los años 50. En una ocasión, el director de este programa le enseñó a George Shearing la partitura de lo que quería que fuera la sintonía de inicio. A George, pianista y compositor inglés, muy conocido en la época, no le gustó y le dijo que él le compondría algo mejor rápidamente.

Una noche, mientras estaba cenando en su casa una chuleta de carne, le vino la inspiración, se encerró en su estudio y poco después salió con esta canción, la cual, a base de repetirla noche tras noche en la apertura del programa, se convirtió en un clásico y en la más importante fuente de royalties para su creador. Tal es así que George Shearing siempre contaba que muchas veces se acercó a la carnicería, para ver si daba con el mismo tipo de carne……

He seleccionado esta versión interpretada por la catalana Andrea Motis, con el quinteto de Joan Chamorro, que es su banda habitual, y el saxofonista estadounidense Scott Hamilton. Así tenemos ocasión de escuchar a esta jovencísima e increíble músico, que canta y toca trompeta y saxofón.

“Blue Monk”, de Thelonious Monk, 1954

Uno de los grandes temas de este pianista surgió en poco minutos, después de que, en una grabación para la casa Prestige Records, el dueño de esta casa, llamado Bob Weinstock le recriminara a Thelonious que nunca tocase blues.

Dicho y hecho, sin salir del estudio, y a toda prisa, compuso esta canción que lleva su nombre, y que hoy es carne de cañón de todo principiante, entre los que me encuentro pues es fácil y sirve para practicar la escala cromática ( que va de semitono en semitono) ¡Precisamente es el tema que debo llevar ensayado para este jueves!

Posiblemente, el Señor Weinstock lo diría con idea de simplificar un pelín el repertorio de un músico conocido por sus armonías complejas, pero, pese a esta mayor simplicidad, es fácil identificar a Thelonious en esta canción tan pegadiza.

El pianista la grabó en multitud de ocasiones, la primera de ellas, en 1954, con Art Blakey a la batería, y Percy Heath, al contrabajo. Os dejo con una de ellas, ésta con un cuarteto, en una gira por Europa allá por el año 66

“The Sidewinder”, Lee Morgan, 1963

Este temazo, gran ejemplo del soul jazz de los años 60, fue compuesto por el trompetista Lee Morgan ( aquel a quien su compañera sentimental le disparó tras un actuación, matándolo) en 1963. De ritmo funky, The Sidewinder se convirtió en un gran éxito rápidamente. El tema fue también muy popular pues se incluyó en uno de los anuncios de los automóviles Chrysler de la época.

La traducción literal de Sidewinder es serpiente de cascabel; pero es una palabra con la que también puedes referirte al “malo de la película”– creo que en películas del oeste- y esta acepción es la que parece que buscaba Lee Morgan.

Volviendo a lo que nos ocupa, cuenta el escritor Michael Stahl que Lee compuso la canción en el cuarto de baño. Estaba la banda preparando la grabación cuando Lee se fue al baño. Al cabo de unos minutos los compañeros , preocupados por la tardanza del trompetista – recién desenganchado de las drogas, la preocupación no era casual- , fueron a buscarlo, pero en ese momento salió con la canción escrita sobre unas tiras de papel higiénico.

Vamos a poner la versión original, incluida en el disco de mismo nombre. Acompañando a Lee podemos escuchar, entre otros, al gran saxofonista tenor Joe Henderson, y al pianista Barry Harris, quien casualmente estuvo en Madrid a finales de abril – no llega ni a dos meses- tocando e impartiendo clases en un workshop en el Bogui Jazz.

y con este tema, terminamos el artículo de hoy, en el que hemos hablado de canciones de jazz compuestas a más velocidad de la que el “malo” desenfunda su colt. Y terminamos igual que comenzamos. Ya que hablamos de “western”, y como muestra de que en el jazz hay de todo, podéis escuchar el gran “Concerto for Billy the Kid”, compuesta por George Russell, el gran teórico del jazz modal, e interpretada por Bill Evans y Art Farmer, entre otros. Si recordáis, Russell fue el que hizo que Miles Davis fichara a Bill Evans, por lo que nos imaginamos que Billy the Kid no puede ser otro más que este magnífico pianista. Eso si, de “western”, nada más que el título.

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Javier Pérez-Nievas Montiel.

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