Mujeres Afganistán

0

“El problema es la violencia doméstica que existe en todo el país, no son los talibanes ni el burka, es la violencia en casa”, asegura Mónica Bernabé, corresponsal del diario “El Mundo” en Afganistán y autora, junto con el reportero Gervasio Sánchez, del proyecto “Mujeres. Afganistán”, una exposición de fotografías y un libro en el que sacan a la luz un problema arraigado y generalizado en la sociedad afgana.

El proyecto se presentó en Madrid y contó con la participación, además de los autores, de la ex-parlamentaria y política afgana Azita Rafaat y de María Cilleros, coordinadora de la Asociación por los Derechos Humanos en Afganistán (ASDHA).

“Este libro está dedicado a todas las personas que luchan por acabar con unos niveles de impunidad y violencia contra las mujeres afganas únicos en el mundo”.

Azita Rafaat era una joven afgana que soñaba con estudiar medicina cuando su padre le dijo que tenía que casarse con su primo hermano y trasladarse a un pueblo, viviendo en unas terribles condiciones y sometida a una violencia constante.

En pocos años tuvo cuatro hijas y sufrió las duras consecuencias de no haber tenido un hijo, culpabilizándola porque ello. En Afganistán lo importante es tener hijos varones que perpetúen el apellido de la familia.

La presión social sobre Azita y su marido era tan fuerte que, cuando su hija menor cumplió seis años, le cortó el pelo, le cambió el nombre y comenzó a vestirla como a un chico. “Ella lo aceptó, le gustó. Ser un chico le permitía vivir con más libertad, salir a la calle a jugar, a pasear con su padre… Ella interpreta muy bien ese papel pero, cada día, yo le recuerdo que es una niña y que algún día deberá vestirse como una mujer. Espero que entonces se siga sintiendo libre”.

Su empeño es recordar a otras mujeres, de otros lugares, que en Afganistán un hombre puede matar a su mujer y deshacerse del cuerpo sin que nadie pregunte más por ella, que las mujeres todavía son encarceladas por delitos morales o que miles de ellas sufren violencia en el hogar después de ser obligadas a casarse con quien no quieren. “Las mujeres tenemos que formar una hermandad, no olvidarnos de que, aunque en Occidente las mujeres disfruten de sus derechos, de libertad, en otros lugares, hay “hermanas” que tienen una vida llena de dificultades”.

“Eso es lo que nos interesaba mostrar en el libro, con mujeres y adolescentes, casadas a la fuerza, maltratadas, violadas por familiares y obligadas a casarse con su violador”, afirma Mónica Bernabé que durante seis años viviendo en Afganistán y con las impresionantes fotografías de Gervasio Sánchez invitan a reflexionar y a seguir luchando por el respeto de los derechos humanos.

“El silencio y la indiferencia nos hacen cómplices y estimulan a los agresores a continuar tratando a las mujeres como sombras furtivas sin derechos. La falta de empatía y solidaridad con las víctimas es tan condenable como la agresión”.

La exposición se inauguró en Barcelona, ahora puede verse en Vitoria y próximamente vendrá a Madrid.

Más información en:
http://www.afgancat.org/es

Suscríbete a TMEX
100% libre de spam. Podrás darte de baja cuando quieras.
Share.

Comments are closed.