Newport jazz festival, 7 de julio de 1956

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Este verano se han cumplido 60 años de uno de los conciertos mas conocidos de la historia del jazz. Un concierto legendario, que supuso un hito en la carrera de Duke Ellington y su Banda, cuando ya llevaba mas de un cuarto de siglo de carrera tras de sí, y el mundo musical parecía comenzar a darle la espalda. Un concierto con una emocionante historia detrás.

newport3En 1956 los años de las grandes bandas del jazz quedaban ya lejos. El jazz, era cada vez mas un vehículo para expresar modernidad y sentimiento, con formaciones pequeñas, y cada vez menos música para bailar. La banda de Duke Ellington sobrevivía, tanto por la fama que acompañaba al propio Duque, ya con 57 años, y a sus composiciones de los años 30 y 40, como por el prestigio de muchos de los miembros de su banda. Entre ellos el protagonista de esta historia: Paul Gonsalves, saxo tenor.

Ese verano, la formación fue invitada a participar en el Festival de Jazz al aire libre de Newport, una pequeña ciudad costera, en el Estado de Rhode Island. Un festival inaugurado unos pocos años, pero ya con cierto prestigio.

Justo antes de que comenzara el concierto, llovió. El ambiente era y estaba frío, y no parecía que Duke lo fuera a remediar. Faltaban algunos miembros de la banda, y esto retrasó la segunda y última parte hasta prácticamente medianoche. Algunos asistentes abandonaban ya su localidad. El empresario, George Wein, se mostraba muy preocupado. En medio de este panorama, Duke anuncia su siguiente tema,“Diminuendo & Crescendo in Blue”, un clásico, si, pero en apariencia no uno de sus grandes “hits” , de esos que podían animar la noche. La novedad consistía en el “solo” que, a modo de interludio, haría conectar las dos partes de la canción, concebidas inicialmente por separado. El “solo” correría a cargo de Paul Gonsalves.

La Banda y Duke, al piano, comenzaron a interpretar con su solvencia característica. Todo tranquilo. Una más de la gran banda en acción. Nada destacable hasta que….llega el momento del solo de Paul.

El saxofonista se levanta y comienza a improvisar sobre la base de un blues de 12 compases, al que vuelve en sucesivos coros. El asunto engancha, y los compañeros de Paul comienzan a mover la cabeza y animar. El solo tiene ritmo, tiene swing, y eso enrolla.

De repente, una mujer rubia, alta y con mucha clase, con un vestido negro, de noche, se levanta y comienza a bailar. Paul se percata e insiste con sus coros, cada vez mas eléctricos. Y la mujer se desmelena, contagiando, tambien en oleadas, a la gente que tenía a su alrededor.

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Y Paul dale que dale, un coro tras otro. Aquello parecía que no iba a acabar nunca. Se había creado tal atmósfera que George Wein, temeroso de que acabara en una avalancha, le pide a Duke que haga parar al saxofonista. Pero éste, con su experiencia de años en el escenario, le deja seguir con su improvisación.La campa se convirtió en una monumental pista de baile, con todo el mundo bailando y animando a la chica; algunos subidos en sus sillas, otros empujando para llegar a las primeras filas o hasta Paul. Para cuando la banda culmina la pieza con el Crescendo, el publico se había vuelto loco. Aquello se había convertido en un autentico desenfreno.

La vieja banda de Duke había dejado a los allí congregados en estado de shock. Paul Gonsalves había tocado la interminable cifra de 27 coros. Más de siete minutos de improvisación. El “solo” más largo de la historia. El boca a boca corrió rápido y , en pocas semanas, el disco con la grabación en vivo se vendió como ninguno hasta llegar a ser ¡¡¡ el disco mas vendido de la carrera de Duke Ellington!!!. Su fama se relanzó. Fue incluso portada de la revista TIME y comenzó una aclamada gira mundial, que le permitió prolongar su carrera otros quince años mas, hasta el momento de su fallecimiento. En sus memorias, Duke afirma: “Yo nací en Newport,en 1956”

Y todo por una mujer deslumbrante que , sin cohibirse, entendió a Paul Gonsalves y agitó a las masas con su manera de bailar, y a un gran saxofonista que se enganchó con el baile, e interpretó el blues de su vida, transmitiendo el ritmo y la marcha a todo el público. ¡Un momento de suerte para una gran banda!

Todo esto es, si cabe, más emocionante porque ha quedado registro sonoro y fotográfico. Se conoce incluso el nombre de la chica: Elaine Anderson. Podemos escuchar la versión en Youtube o Spotify, y deleitarnos contando el número total de coros; o en qué coro se oyen los gritos de animo de los compañeros de Paul, y en cual el publico empieza a jalear. Se te ponen los pelos de punta..

Otro aspenewport5cto que favoreció la popularidad del disco es que Paul Gonsalves, cuando se levanta, se dirige por error a un micrófono de radio, en vez del otro puesto por Columbia para La grabación en vivo. Esto originó que se le oiga más lejano, y que pueda percibirse mejor el sonido ambiente y, claro, los gritos de júbilo del público.

Pero parece que no todo fue tan fortuito. Según un estudioso de música jazz, Eddie Lambert, la banda ya había interpretado el tema de esta forma al menos en tres ocasiones ( Randall, 1937; Birdland, 1951; y Pasadena, 1953) y conocían el efecto enfervorizante que podía llegar a causar. Algunos músicos de la banda así lo cuentan en alguna entrevista realizada con posterioridad.

No se si estas otras actuaciones que se citan están grabadas. Pero, de ser ciertas, podríamos decir que Duke no tuvo su día de suerte de forma fortuita, sino que, como dice el dicho, fue algo buscado y trabajado.

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