Ritmos latinos en el Jazz

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¡Si, Si!: antes del reggaetón y del “Despasito” hubo música latina de calidad, y en abundancia, y muchos géneros musicales se dejaron acompasar y seducir por ella, entre ellos el jazz.

Los ritmos caribeños y españoles formaron parte del crisol musical que fue Nueva Orleans, donde todo nació. Luego, en los 40 del siglo pasado, Dizzy Gillespie comenzó a interesarse por las música cubana. Conoció a un trompetista cubano, Mario Bauzá quien, a su vez, le presentó a Chano Pozo, percusionista también cubano, que se integró en su banda. Hasta la muerte de Chano, en 1948, estuvieron colaborando juntos en lo que se llamó Afro-cuban Jazz, y que dejó “standards” tan conocidos como “Manteca”. Qué pena la temprana muerte de Chano, en una reyerta cuando un “dealer” pretendía venderle una bolsa de falsa marihuana.

Luego, en los 60, fruto de la consolidación de los barrios latinos en Nueva York y de la influencia de la música brasileña, hubo una eclosión. Casi todo el jazz sonaba latino, con ritmos de samba, mambo, bolero, chachachá, salsa, etc. . Hasta nació un movimiento musical propiamente latino, de la comunidad portorriqueña en Nueva York, que se llamó Bugalú ( Bogaloo). El hard bop en los 60, claramente se latinizó.

En el capítulo de hoy usaremos este nexo común de lo latino en el jazz para escuchar buenas canciones, contar alguna historia y hacer algún descubrimiento interesante. Veamos.

HORACE SILVER.

Este pianista fue uno de los músicos más influyentes de su generación y del Hard Bop y, creo yo, uno de los precursores de esta latinización, así como del funky. Ya había tocado con Miles Davis y había fundado con Art Blakey una banda emblemática : Horace Silver and The Jazz Messengers, y había tenido algún gran éxito, como “The Preacher” cuando se atrevió a tirar de sus raíces tocando por su cuenta, lo que le catapultó a la fama. Horace Ward Martin Tabares Silver pasó su niñez en Newark ( New Jersey) escuchando música popular caboverdiana y portuguesa, de donde era oriundo su padre. Sin embargo, como músico profesional, siempre pensó que esta música era demasiado “naive” para el jazz. Fue tras una gira por Brasil cuando decidió dar el paso e introducir la música de su infancia en su repertorio. Y no pudo hacerlo con mejor pie, pues tuvo un éxito clamoroso con “Song For My Father” (1965) , que mezcla a la perfección un ritmo muy funky y de samba con una melodía de Cabo Verde. Tuvo otros éxitos, como “Señor Blues”, pero lo de “Song…..” fue inigualable.

Pongo una versión para TV, interesante porque el propio Horace introduce el tema para la audiencia, aunque la versión del disco tiene más fuerza. Para los aficionados a Steely Dan, entre los que me encuentro, deciros que las notas iniciales al piano de esta canción fueron claramente la inspiración para uno de los mayores éxitos del grupo de Donald Fagen: “Rikky Don´t Lose That Number”

LEE MORGAN

Volvemos a hablar con el maravilloso disco de Lee Morgan, “The Sidewinder” ( ver “Más veloces que el rayo”),
de los primeros 60, para toparnos con un tango llamado “Totem Pole”, que es estupendo. Resulta curioso también la semejanza del mismo con el mítico “Libertango” del gran bandoneonista argentino Astor Piazzola, compuesto casi diez años después. Parece evidente que, como mínimo, ambos bebieron de la misma fuente.

ART PEPPER

También hemos hablado en otros artículos del gran saxofonista Art Pepper, tan limpio y suave con su saxo alto, como duro y complicado cuando no tocaba, fruto de sus tormentosa relación con la heroína.

Ya en sus últimos años incluyó en su repertorio muchos temas latinos (“Mambo Koyama, “Las Cuevas de Mario”, Blue Bossa, etc) . De hecho uno de sus últimos discos, de mucho éxito, fue grabado en directo en Tokio en 1979, con el título “Bésame Mucho”, por incluir la canción del mismo nombre. A mí, sin embargo, la que me parece una pasada es su “Mambo de la Pinta”. En la versión que os pongo se dobla con un saxo alto y un saxo tenor, y es puro ritmo.

También os pongo “ Las cuevas de Mario” ( 1960) para enseñaros que Horace Silver no sólo se dejó influir por la música de cabo Verde, o por la brasileña. Nope. ¡Qué grande Art Pepper!. Homenajeando a su “dealer” mexicano.

TINA BROOKS

Dejo para el final la desdichada historia de este saxofonista tenor, Harold Brooks, apodado Tina por ser muy pequeño y enclenque.

Mirado con retrospectiva, Tina Brooks fue un músico esplendido, como lo demuestran los grandes discos que grabó como líder con el prestigioso sello Blue Note, en un corto espacio de tiempo. Todos extraordinarios: “Minor Move” ( 1958), “Back to the Tracks” (1960), “True Blue” (1960) y “The Waiting Game” ( 1961). Sin embargo la realidad fue otra, pues de todos estos discos, inexplicablemente, ninguno salvo el tercero fueron publicados, por decisión expresa pero no explicada de los dueños de esta casa discográfica, los alemanes expatriados Lyons y Wolff. El único que salió al mercado, “True Blue” lo hizo justo dos semanas después de que la misma casa lanzara un disco del guapo y talentoso trompetista Freddie Hubbard, llamado “Open Sesame”, con casi los mismos músicos en uno y otro disco, y que oscureció completamente aquel en el que Tina figuraba como líder.

Esta decisión de no publicar, tan necesaria para que un músico se haga un nombre y pueda vivir dignamente de su profesión, precipitó la caída en la indigencia y la temprana muerte del sensible Tina Brooks. Nunca supo por qué los grandes jefes de Blue Note no daban el paso. Lo hace aún más desolador ver que el último de los discos hace referencia a la espera, al juego de la espera…….hasta finales de los años 70, ya con Brooks en el otro barrio, cuando un tal Michael Cuscuna tuvo acceso a las grabaciones de este sello, ya vendido, y publicó no sólo los discos antes mencionados, sino otros con Tina Brooks de “sideman” fundamental, con Jackie McLean y Jimmy Smith ( del que hablaremos en otra ocasión). Fueron todos muy bien recibidos y registraron altos niveles de venta.

Y qué injusto todo, pues incluso las canciones que más éxito tuvieron del disco “Open Sesame” de su amigo Hubbard fueron compuestas por Tina. Como es el caso de este “Gipsy Blue”, con un clara influencia latina en su melodía, fruto de sus años de compartir música y otras cosas en el Spanish Harlem neoyorkino.

Y con este pequeño homenaje al también pequeño Tina nos despedimos hasta septiembre, que volveré con más pequeñas historias de jazz. ¡Que paséis un buen verano!

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Javier Pérez-Nievas Montiel.

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