Round Midnight

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En el artículo de hoy presentamos una de los estándares de jazz más conocidos, “´Round Midnight”, hablaremos sobre su autor, Thelonious Monk y profundizaremos sobre la polémica que hubo entre éste y Miles Davis, tras la interpretación de ambos en el Festival de Newport, el 17 de julio de 1955.

“´Round Midnight” es uno de los “standards” más conocidos del jazz. Se distingue, además, por proceder directamente del jazz moderno y no, como la mayoría, de Duke Ellington o de la música melódica norteamericana de la primera mitad del siglo XX. Desde que fue compuesta en 1943, alcanzó notoriedad, por tratarse de una pieza de gran complejidad armónica.

Y es que, efectivamente, se trata de un tema que define muy bien la personalidad de su compositor, Thelonious Monk ( 1923-1980). Como pianista, Monk era único. Atacaba el piano con fuerza y de forma asincopada, con un “clang-clang” inimitable, muy influenciado por el “stride” neoyorquino de los años 20. Me hace gracia pensar que hay un leve recuerdo a cómo sonaba el piano en los “saloons” en las películas del Oeste. Además, Thelonious jugaba con las disonancias en notas y acordes, y con los silencios, y las interrupciones.

Como compositor, transmitía como pocos los valores de la música negra, pero con construcciones armónicas muy complejas. Compuso clásicos como “Blue Monk”, “Evidence”, “Well, you needn´t”,”Ruby, my Dear”, “Straight, no Chaser” y otros muchos. Desde el Minton´s de Harlem fue uno de los líderes espirituales del “bebop”. El jazz le debe mucho, mucho a Thelonious Monk.

No tuvo mucho gancho popular, precisamente porque todas esas disonancias y acordes a trompicones resultaban muy chocantes para un oído poco cultivado. A veces, parecen meros fallos tocando. Su biógrafo, Robin Kelley, lo resume de una forma muy graciosa cuando recuerda que, de niño, puso todo su ímpetu en tocar como Thelonious hasta que tuvo un sueño en el que éste se le aparecía y le decía “No estás acertando con mis fallos”. Durante su carrera, su casa discográfica se empeñó en hacer discos con él tocando clásicos de otros, como Duke Ellington, para ver si así llegaba con más facilidad al público. Lo consiguió finalmente en el 57, tras formar su banda con el gran John Coltrane.

Fue en torno al 45, con Thelonious tocando en la banda de Coleman Hawkins, cuando conoció a un jovencísimo Miles Davis, recién llegado a Nueva York, y lo acogió casi como a un pupilo. Miles estaba asombrado con la complejidad de “Round Midnight” y se empeñaba en tocarla una y otra vez delante de Thelonious. Éste siempre le decía que la tocaba mal, y que siguiera practicando. Hasta un día en el que, como cuenta Miles en sus Memorias, lo consiguió. Monk le dijo que había sonado como tenía que sonar.

Todo ese clima tan paternal se rompió alrededor del 54, cuando Prestige organizó una banda, con Miles Davis de líder, para grabar un disco: “Miles Davis and the Modern Jazz Giants”, y Thelonious fue contratado para tocar el piano. El Miles de aquella época era ya un músico con experiencia, recién salido de su adicción a la
heroína, con las cosas muy claras, y con todo el carácter tan rudo que le caracterizaba. Pues bien, no se le ocurrió otra cosa que decirle a Monk que no le gustaba cómo hacía el acompañamiento con el solo de trompeta, y le instó a que no tocara llegado ese momento. Aquello le llegó al alma a Thelonious. ¡Su pupilo diciéndole que se callara! . Por esto y otras circunstancias, Monk se dedicó a boicotear toda la sesión. Interrumpía las tomas, preguntando cuándo tenía que entrar, o si podía ir al baño; o en otra ocasión Thelonious se levantó, se acercó a Miles y se le quedó mirando a escasos metros. “Ah, me has dicho que no toque, no que me quede sentado!!” dijo.Yo creo que Miles, rencoroso él, se la guardó. Así que, un año después, cuando Thelonious Monk fue invitado para participar en el Festival de Jazz de Newport con un grupo de grandes, Miles se tomó la revancha. Miles no estaba entre los artistas invitados, pero le rogó a George Wein, el organizador, que le incluyera, y de esa forma, a última hora, se coló. No hubo ni tiempo de cambiar el programa

Llega el momento de la actuación, y a Miles no se le ocurre otra cosa que tocar “Round Midnight”, la canción de Monk. Me imagino que se cruzarían miradas asesinas. Uno diciéndole: “ya sabes, no me acompañes cuando llegue el solo”, y el otro pensando ¡Que te den!. Es mi canción, y pienso hacerlo”.

La interpretación de Miles fue aplaudidisima. Quizás tuvo que ver que el sonido no era bueno y Miles literalmente metió el único micrófono en su trompeta, pero lo cierto es que se le atribuyó todo el mérito de la interpretación a Davis. Esto fue la gota que colmó el vaso. En el viaje de vuelta a Nueva York, con Miles todo ufano, Monk le indicó – como cuando era un chaval- que no la había tocado bien. Miles se debió poner hecho una furia, con el ego tan subido que tenía. Le dijo que a él tampoco le había gustado el piano – cosa que es cierta, se lo comentó a George Wein tras el concierto- y que todo eso pasaba porque estaba celoso. Monk hizo que pararan el automóvil, y se apeó en plena noche.

No se si volvieron a mantener alguna relación. Se corrió la leyenda de que habían llegado a las manos, pero ambos lo negaron. Lo que resulta curioso, como colofón de este pequeño desencuentro es que poco después Miles Davis sacara un disco con el título “Round About Midnight”, título que no le haría mucha gracia a Thelonious; y en el que puede escucharse una versión estupenda del “Round Midnight”. Y un poco más tarde, John Coltrane se marchara de la banda de Miles Davis – por entonces, lo más de lo más- , y ¿con quién se fue?. Pues claro, con Thelonious Monk, con el que grabó una serie de discos memorables que , como decía anteriormente, le encumbraron. (aunque luego volviera con Davis para grabar “Kind Of Blue” el disco más famoso de la historia del jazz)

A continuación, os dejo tres grabaciones. La original de Thelonious, la del Festival de Newport, y la del disco de Miles. En la de Newport, sí que puede oírse el acompañamiento de Monk al piano, pero hubo otros dos temas en donde Miles sí que le dijo que no le acompañara.

También podéis apreciar que la introducción de la canción que toca Monk es distinta a la de Davis. La de Miles es de Dizzy Gillespie, según cuenta Ted Gioia en “Jazz Standards” quien, por continuar la polémica, pone en boca del famoso saxo Branford Marsalis que “la introducción de la composición original es tan compleja, que los músicos, en su gran mayoría, se veían incapaces de tocarla. Pero Miles Davis encontró una forma mucha más simple de abordarla y esa es la versión que hoy toca todo el mundo. Nadie se atrevería a hacerle algo así a Beethoven o a Bach”.

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Javier Pérez-Nievas Montiel.

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