Take Five

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1959 fue un año mítico para el jazz pues fue el año de lanzamiento de tres de los discos más emblemáticos, revolucionarios, mejor producidos, y más vendidos de la historia de este género musical: “Ah Um”, de Charlie Mingus; “Kind of Blue” de Miles Davis Sextet; y “Time Out”, de Dave Brubeck Quartet. Hoy hablaremos de este último y de su tema estrella, que no es otro que el mítico “Take Five”.

Con “Time Out”, la banda liderada por Dave Brubeck, al piano; Paul Desmond, al saxofón alto; Eugene Wright, al contrabajo y Joe Morello, a la batería, pretendían presentar composiciones con compases no utilizados antes en el jazz, muy basados en el 4/4. La idea parece que le vino a Brubeck en uno de sus viajes por Europa, contratado por el Gobierno Norteamericano tras la II Guerra Mundial, para presentar la bondades de su cultura, y en concreto, del jazz y la integración racial.

El disco presenta siete temas, siendo los más conocidos el que abre el disco, “Blue Rondo a la Turk” , que comienza con un compás en 9/8; y el tercero, “Take Five”, compuesta en realidad por el saxofonista Paul Desmond, y en un compás de 5/4, del que toma el nombre. Presentado como un experimento, el disco tuvo un gran éxito, y hoy puede decirse que es, tras “Kind of Blue”, el segundo disco más vendido de la historia del jazz.

“Take Five”. ¿Quién no ha oído este tema en alguna ocasión?. Tiene un piano, al comienzo, tan hipnótico, un saxofón tan cautivador y un solo de batería tan protagonista, que a todo el mundo encandila. Fue un éxito desde su lanzamiento. Y su fama perduró porque se convirtió en la banda sonora de un noticiero norteamericano, de múltiples anuncios, y de espectáculos deportivos a lo largo de décadas. “Take Five” estaba en todas partes. Por ejemplo, el biógrafo de Paul Desmond dice que la escuchó en una cajita de música que se vendía en un puesto de venta callejero,en Praga. O el caso de mi hija Julia, que disfrutó hace un par de años de un intercambio en Winnipeg (Canadá) y que me contó, cuando la escuchó en mi selección de Spotify, que esa canción la ponían todas las mañana en su escuela.

También hay que hablar de sus protagonistas. Dave Brubeck, californiano, y exponente del llamado West Coast Jazz. Fue un gran tipo, muy familiar, quien estuvo hasta el fin de sus días, con más de 90 años, tocando y componiendo. Durante los años 50 su banda se ganó una merecida fama tras los conciertos que dieron en muchas universidades americanas. Llegaron a ser portada del Time por el 54. Tenía un estilo muy elegante, y con una inclinación por la música clásica. Condecorado por los presidentes Clinton y Obama, tiene una estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood, y un Grammy por su carrera. Debemos también recordarle por su firmeza a la hora de defender la integración racial.

Desde mediados de los 50 se produjeron en los estados del sur de EE.UU .numerosos disturbios raciales, como consecuencia de que la población negra comenzó a organizarse y a reivindicar sus Derechos Civiles – el asesinato de Emmet Till en Mississippi, y la célebre acción de Rosa Parks, en Montgomery ( Alabama), que rehusó levantarse de un autobús público , para dejárselo a un blanco, fueron los hitos más importantes al inicio de este proceso. Dave había incluído en su banda a un músico de color, Eugene Wright, y tuvo muchas presiones de todas las universidades del sur para que lo despidiera, pero Dave se mantuvo firme y comprometido con su contrabajista en todo momento, aunque esto le obligó a cancelar muchas actuaciones dejando de ingresar una gran cantidad de dinero por ello. Dice la leyenda que en una de estas universidades, tras una reunión entre el gobernador del estado y el rector de la universidad, acordaron mantener el concierto con la condición de que dispusieran a Wright en el escenario de tal forma que no se le viera. Pues bien, llegado el concierto, Dave no sólo no hizo caso, sino que hizo que Wright tocara su solo en todo el centro, con todos los focos sobre él. Tras la actuación, hubo grandes aplausos entre el público asistente, en su mayoría universitarios. Brubeck luego comentaría que, con un único concierto, consiguió la integración racial en esa universidad.

Paul Desmond, su compañero inseparable, también fue un gran tipo. Quizás no tan recto como Dave en sus hábitos de vida -gran bebedor de whisky escocés- , pero muy amigo de sus amigos. Su verdadero nombre era Paul Emil Breitenfeld, también californiano, y de origen judío centroeuropeo por parte de padre. Su estilo tocando el saxo alto recuerda al de Art Pepper, como representante del cool jazz, con un sonido muy suave y fluido. Murió mucho antes que Dave, en el 77, de un cáncer de pulmón. Es destacable que legó los derecho sobre Take Five” a la Cruz Roja. Tenía un sentido del humor muy fino y socarrón del que su biógrafo ha dejado buena muestra, en una serie de aforismos estupendos. Destaco alguno de ellos.

Sobre su estilo : “Creo de forma inconsciente que quería sonar como un Martini seco”; cuando le preguntaron sobre a qué se debía su tono melancólico: “Bueno, al hecho de que no consigo tocar mejor”. El mejor de ellos, cuando anunció en el 76 su cáncer de pulmón, él, que había sido un bebedor empedernido de Scotch, dijo: “mi hígado impoluto, perfecto. Uno de los grandes hígados de nuestra era. Bañado en Dewars y rebosante de salud”.

Para los amantes de la numerología, el 5 de “Take Five” persiguió a sus protagonistas. El tema alcanzó el número 5 del Adult Contemporary singles. Y hasta el final: Paul murió en el mes 5 (el 30 de mayo) y Dave, el día 5 de diciembre, de 2012. La suma de los números de este año, también es 5. Take Five.

En la parte musical, os dejo tres temas del disco. Junto con “Take Five”, el “Blue Rondo a la Turk”. El tercero, “Kathy´s Waltz”, menos brillante, pero es divertido ver de dónde sacaron The Beatles su inspiración para uno de sus primeros éxitos. ¿Adivináis cuál? ( 1 minuto, 2 segundos)

 



Como extra, os dejo, además, un video con la banda en directo, por un lado, junto con la explicación de por qué a los españoles de más de 40 años, no nos choca tanto este compás de 5/4.


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Javier Pérez-Nievas Montiel.

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